deuda externa = deuda eterna (Patas arriba)

Publicado: 3 febrero 2011 en General

Senegal – Quien paga sus deudas se arruina
Por Adama Soumare (CADTM Senegal) y Olivier Bonfond (CADTM Bélgica)
Enero 2011
Salvo para los economistas y otros tecnócratas obnubilados por las tasas
de crecimiento del PIB, la situación del pueblo senegalés en particular y la
de los pueblos africanos en general, sigue siendo dramática. Esta
situación no se explica por holgazanería o una desorganización “natural”
cualquiera de los pueblos del continente africano, sino por una longeva
tradición de pillaje, de explotación y de opresión en el marco del sistema
capitalista.
“Ante-ayer”, la dominación por la esclavitud: pillaje de los recursos
humanos
Entre los siglos XV y XVIII, Senegal ha constituido para las potencias europeas una
lonja rotativa de negocios del comercio triangular. Con Benin y su puerto de Ouidah,
Senegal ha pagado un muy pesado tributo a la trata negrera: de la isla de Gorée,
justo enfrente de Dakar, han salido más de un millón de esclavos hacia el “nuevo”
mundo.
“Ayer”, la dominación por la colonización: pillaje de los recursos
agrícolas y mineros
En el siglo XX, las riquezas naturales del país (fosfatos, cacahuete – maní -) son
explotadas en beneficio de la metrópoli francesa. Durante las dos guerras
mundiales, Francia utiliza sus colonias como reservorio de hombres para sus fuerzas
armadas. En total, son centenas de miles de senegaleses que defienden los
intereses de Francia. Eso no le impide en lo absoluto al poder colonial de reprimir
muy duramente los movimientos de emancipación que se desarrollan en Senegal
después de la Segunda Guerra mundial. Habría que esperar hasta 1960 para que
Senegal llegara a ser formalmente “independiente”.
Esas dos partes de la historia no pueden ser olvidadas bajo el pretexto de dejar de
quejarse del pasado y “echar p’alante”. Por una parte, África no sería lo que es hoy
día si no hubiera habido la trata negrera. Merece la pena aun recordar que ante ese
verdadero pillaje de las fuerzas vivas africanas, existieron en África muy grandes
civilizaciones, con buen nivel de desarrollo social, político y cultural. Por otra parte,
los Estados Unidos de Norteamérica y Europa tampoco serían lo que son hoy día si
no hubieran existido la esclavitud y la colonización.
Los países del Norte han sido en efecto construidos en gran medida, su riqueza y su
pujanza, sobre la base de una política extremamente agresiva y violenta hacia las
poblaciones del Sur y contra la naturaleza. Esta parte de la historia es por sí sola
suficiente para afirmar que son los pueblos africanos quienes son acreedores de una
1
deuda histórica y ecológica gigantesca con respecto a las potencias del Norte. Sin
embargo el “sistema deuda” que se hizo vigente a principios de la década de 1960
vino a invertir el mecanismo: son los pueblos (del Sur) que van a encontrarse
endeudados…
De 1960 a 1980, la seudo-independencia: la dominación y el pillaje
continúan.
Las fuerzas sociales senegalesas, que habían combatido valerosamente la
colonización, son exhortadas, en nombre de la construcción nacional, a hacer un
paréntesis en sus luchas y a aceptar la necesaria colaboración con el viejo poder
colonizador. Como en muchos otros países africanos, aparte de una bandera, un
himno nacional y un Presidente (frecuentemente escogido por los antiguos
poderes coloniales) para reemplazar el anterior Gobernador colonial, las
independencias no van a significar verdadero cambio. Por un lado, la economía
senegalesa continúa siendo orientada hacia la explotación de unos cuantos
productos primarios (fosfato, maní y productos de la pesca). Por el otro, las
relaciones de sumisión política son mantenidas, por vía de la consolidación de la
red Francia-África. Antiguo diputado francés y amigo íntimo de Georges
Pompidou, el presidente Léopold Sedar Senghor va a permanecer en el poder
durante dos décadas, en estrecha colaboración con la ex metrópoli. Tales nexos
serán conservados por su sucesor designado, Abdou Diouf, quien va a presidir a
Senegal durante los veinte años siguientes. Presentado por algunos como
ejemplo de democracia en África, el país no conoció pues ninguna alternancia
durante sus primeros cuarenta años de independencia.
Desde 1980 hasta el día de hoy, el neocolonialismo: la dominación por
la deuda
Durante la década de 1970, en el marco de la crisis económica mundial, la deuda
de Senegal estalla. El reciclamiento de petrodólares por los bancos del Norte, la
compra masiva de productos importados por medio de préstamos vinculados
(que sirvieron para relanzar las economías del Norte entonces en crisis de
superproducción) y la caída de los precios de las materias primas van a
multiplicar la deuda por diez en sólo diez años: la deuda pública externa pasa de
US$114 millones en 1970 a US$1,11 millardos en 1980.
A partir de 1979, fueron impuestas una serie de medidas por los “expertos” del
FMI y del Banco mundial (bloqueo de los salarios de los funcionarios públicos,
supresión de las subvenciones a los productos de primera necesidad e
incremento de los impuestos), pero, cuando las cotizaciones del fosfato se
derrumban y las tasas internacionales de interés levantan vuelo, los bancos
paralizan sus créditos y la crisis de la deuda se abate sobre Senegal,
propagándose por todo el Sur de nuestro planeta.
2
En 1984, financieramente asfixiado, Senegal, a cambio de la reprogramación de
su deuda, pone en práctica su primer plan de ajuste estructural para el período
1985-1992. En el programa: reducción de los presupuestos de educación y
sanidad, incremento de las exportaciones y privatización de los sectores
rentables. Un nuevo plan de ajuste estructural es puesto en marcha en 1994,
mientras el país sufre en pleno rigor el latigazo de la devaluación del 50% del
franco CFA (lo que implica una fuerte disminución de los salarios reales y un alza
correspondiente de los precios de las importaciones) y se producen nuevamente
motines y… represiones. El paro y el endeudamiento crecen incansablemente.
Un tercer plan de ajustes es firmado en abril de 1998, esta vez con el objetivo de
extender los programas de privatización a todos los sectores (energía,
telecomunicaciones, transporte, agua, etc.). En el 2000, Senegal integra la
iniciativa PPME (Países pobres muy endeudados). Aboliciones microscópicas de la
deuda están en el horizonte, pero con la única condición de que el país
profundice aún más sus reformas neoliberales, tan dramáticas para las
poblaciones.
Balance: el sufrimiento de los pueblos sigue y se incrementa…
Lo que en otro tiempo fuera su principal producto de exportación y fuente de
ingresos de los campesinos, el sector del maní (cacahuete) está hoy siniestrado.
El Estado ya no apoya casi nada a los pequeños productores, los que continúan
produciendo en ese sector están condenados a luchar contra los industriales del
aceite y los intermediarios que manipulan los precios del mercado.
Los agricultores en general de otros rubros no están en mejor situación. Las
recientes iniciativas gubernamentales, como el plan REVA (Retorno hacia la
agricultura – 2006) supuesto de “fijar las poblaciones” y contener las migraciones
etiquetadas como clandestinas1, y la GOANA (Gran ofensiva para la agricultura,
la nutrición y la abundancia), iniciada en respuesta a la crisis de la alimentación
de 2008, no han dado ningún resultado probado. En realidad, esos programas
agravan la situación del pequeño campesinado siendo de provecho a los
próximos al régimen presidencial que acapararon centenas de hectáreas de
tierras agrícolas y transforman a los agricultores en obreros agrícolas
asalariados.
Los criadores también sufren los tormentos y pagan los costos de las políticas y
los programas neoliberales. Por ejemplo, como a un millar de granjeros de la
región de Dakar, les han sido expropiadas sus tierras y han sido empujados hacia
zonas hostiles. Las zonas de labranza y de pastoreo están destruidas a causa de
proyectos inmobiliarios y de una fuerte especulación en bienes raíces. Eso, sin
mencionar el déficit de personal veterinario y de agronomía calificado a causa del
desentendimiento del Estado en ese sector.
El sector educativo está en el suelo. Los educadores sufren regularmente
retrasos en los pagos de varios meses en sus magros salarios. Los padres, que
3
difícilmente llegan a empatar los extremos, logran cada vez menos hacer frente a
los costos de inscripción instaurados en las escuelas públicas y en la universidad.
Los estudiantes padecen extorsiones de fondos o mafias, mientras que, en un
país con una tasa de paro en la vecindad del 50%2, los y las estudiantes que
logran graduarse tienen muy pocas posibilidades de encontrar un empleo, tenga
o no relación con su formación académica.
En fin, los hogares sufren duramente el aumento constante de los precios de los
productos básicos. Como ilustración, el precio de una bombona de gas butano de
6Kg usada cotidianamente por la gran mayoría de los hogares urbanos, se ha
casi duplicado en el espacio de cuatro meses, pasando de 2 500FCFA a 4
000FCFA. Las facturas del agua y de la electricidad, pese a las incesantes
interrupciones del servicio, aumentan constantemente.
Los acreedores se frotan las manos
El discurso dominante afirmaba que si las medidas “propuestas” por el FMI y el
Banco Mundial eran aplicadas al pié de la letra, las economías del Sur iban a
enderezarse y ver disminuir el nivel de sus deudas. Senegal, aun cuando muy
buen alumno de la lógica neoliberal, no ha, ni de lejos, transitado tal camino. No
solamente la deuda exterior pública no ha disminuido sino que se ha multiplicado
por tres entre 1980 y 2009, pasando de 1,11 a 2,96 millardos de US dólares3.
En tanto, durante ese mismo período, Senegal ha reembolsado sumas
considerables: el monto transferido por Senegal en título de reembolso de su
deuda en el curso del período 1980-2008 se eleva a US$ 5,03 millardos4.
Concretamente, eso quiere decir que Senegal, después de haber reembolsado
(5) cinco veces lo que debía en 1980, está hoy día (3) tres veces más
endeudado. El “sistema deuda” ha jugado pues un papel clave en el
mantenimiento de la transferencia de enormes riquezas africanas hacia los ricos
acreedores del centro capitalista. Y ese negocio tan provechoso para algunos,
salvo cambio revolucionario, está programado para durar mucho tiempo.
El FMI y el Banco Mundial aplauden a cuatro manos
El 14 de diciembre 2010, el FMI declaró: “Es conveniente felicitar a las
autoridades senegalesas por la satisfactoria aplicación de su programa
económico apoyado por el instrumento de sostenimiento a la política económica
(ISPE). El crecimiento económico se rectificó en 2010 y debería reforzarse
adicionalmente aún en 2011. Se han registrado progresos considerables en
materia de políticas (públicas) y las autoridades están determinadas a proseguir
las reformas destinadas a afrontar los retos de importancia que subsisten5”
Declaraciones de este tipo abundan en los medios de comunicación, donde el
crecimiento de la precariedad no puede competir frente al crecimiento del PIB.
4
Reconstruir la esperanza a partir del pueblo
Una cosa es segura: la solución no vendrá “de arriba”. Los capitalistas africanos,
los gobiernos y las instituciones regionales a su servicio, hacen todo lo posible
para que la situación vigente perdure, y todo ello con la bendición del capital
internacional cuya sed de ganancias no tiene límite. Tal sed se manifiesta hoy día
de manera más y más agresiva, no solamente en África, sino en todas las partes
del mundo. Y también en las sociedades del Norte, que, después de la crisis que
estalló en 2008, están viviendo la dura experiencia de los ajustes estructurales
con, no dudamos, las mismas consecuencias sufridas por los pueblos del Sur
durante los últimos treinta años.
Construir una sociedad de igualdad y de
justicia social, alternativa al capitalismo neo-colonial, es perfectamente posible.
Mas ello no será realidad sino en la unidad de los pueblos y el éxito de las luchas
locales e internacionales. Esperemos que el próximo Foro Social Mundial, que
llevaremos a cabo del 6 al 11 de febrero 2011 en Dakar, estará a la altura de
todo lo que está en juego.
Traducción solidaria por Paulino Núñez, CADTM Venezuela.
Notas:
1
Fuente: «Prisonniers du désert: enquête sur la situation des migrants» Fiche Sénégal,
http://www.cimade.org/publications/47
2
La tasa de desempleo era del 49% en 2008 según la Agencia Nacional de Estadísticas y Demografía del Senegal.
3 Fuente: http://www.banquemondiale.org/
4 Fuente: Banco Mundial, Global Development Finance.
5 http://www.destindelafrique.org/?p=8291

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